4 DE FEBRERO - DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL CANCER

4 DE FEBRERO - DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL CANCER

04 de febrero 2018
En la Región de las Américas, el cáncer es la segunda causa de muerte. Se estima que 2,8 millones de personas son diagnosticadas cada año y 1,3 millones de personas mueren por esta enfermedad anualmente. Aproximadamente el 52% de los nuevos casos de cáncer ocurren en personas de 65 años o menos. Si no se adoptan más medidas, se prevé un incremento a más de 4 millones de nuevos casos y 1,9 millones de defunciones por cáncer para el año 2025. El cáncer se puede prevenir y controlar mediante la aplicación de estrategias basadas en la evidencia para la prevención, tamizaje y detección temprana, tratamiento y cuidados paliativos. Los factores de riesgo modificables más comunes son:  El consumo de tabaco  Baja ingesta de frutas y hortalizas  Uso nocivo del alcohol  Falta de actividad física  Infecciones crónicas del virus del papiloma humano (VPH) -para el cáncer de cuello de útero-, hepatitis B y C -para el cáncer de hígado- y H. pylori -para el cáncer estómago. Se estima que un 30 a 40 por ciento de los cánceres se podrían prevenir reduciendo estos factores de riesgo. Se pueden poner en marcha políticas para apoyar las opciones de estilos de vida saludables, y hacer que estos sean la elección más fácil para las personas . Muchos otros tipos de cáncer, especialmente cáncer de cuello uterino, de mama y colonrectal , pueden detectarse tempranamente y ser tratados eficazmente a través de programas organizados de tamizaje y detección temprana y acceso al tratamiento oportuno del cáncer. señales de alerta son: - Cambios en el funcionamiento habitual del intestino, como pueden ser alteraciones en el número de deposiciones, estreñimiento, diarrea o aparición de materias con sangre. - Alteraciones en el funcionamiento de la vejiga, observando irregularidades como por ejemplo: en el color de la orina o que la misma mancha la ropa. - Pérdida normal de sangre, modificaciones del flujo vaginal o de las secreciones del pene. - Aparición de flemas con sangre, tos o ronquera persistente. - Presencia de durezas o abultamientos en las mamas o en otra parte del cuerpo. - Aparición de nuevas manchas, verrugas o lunares. - Una herida o llaga que no cicatriza, fundamentalmente en las zonas expuestas al sol. - Cambios de color, crecimiento, picazón o sangrado en manchas, verrugas o lunares. - Indigestión o dificultad al tragar. - Adelgazamiento, pérdida de apetito y cansancio.